Marcel Proust

En este momento

Está compuesto de vivencias musicales, de experiencias momentáneas, de impresiones íntimas de escritor o de visitante de museos, de imágenes, pequeñas teorías y acontecimientos mimados en la conciencia. Son momentos interiores, instantes de lucidez, en los que se sustrae al tiempo práctico del escritor profesional y busca, por sí mismo, explicaciones largas, completas, pormenorizadas y claras.

En unos nos habla de la misteriosa ley literaria por la cual un escritor permanece horas ante un cerezo, a la vez que viaja por el fondo de su mente, descubriendo la secreta relación entre la verdad intelectual y la belleza de la naturaleza. En otros, denuncia la dolorosa cobardía con que los escritores mayores adulan a los jóvenes; o bien defiende el efecto benéfico que tuvieron para Dostoyevski los trabajos forzados. En sus escritos sobre pintura, desvela su admiración por Rembrandt, capaz de hablarnos de la esencia de sí mismo desde el fondo de su materia dorada, como si todos los cuadros hubiesen sido pintados en el mismo día en que fueron pensados. O bien, nos enseña la belleza que extrae Chardin de los instantes más insípidos y tediosos de nuestra vida diaria y de nuestros enseres domésticos, con esos melocotones mofletudos como querubines.

Proust nos habla de todas estas cosas en el momento en que se le revelan, como fogonazos iluminadores, que convierten naderías o cosas ya sabidas en descubrimientos privilegiados: como cuando refiere la misteriosa agitación que habita dentro de un árbol, con sus hojas prisioneras y soñadoras y las conversaciones entre los pájaros inquilinos. No hay ni una gota de dogmatismo ni un ápice de suficiencia, nada de frases hechas. A cambio, ofrece una sencillez admirable, una pureza de lo inmediato y un gusto por la exhaustividad, como para demostrarnos que su ansia de conocer no le cansaba nunca.

Se ha dicho siempre que el mundo de Proust (1871-1922) nació de una taza de té. Es decir, de ese momento en el que los recuerdos emergen del fondo de uno mismo, sin comprenderlos, involuntariamente, en una dosis exacta de memoria y olvido, pero tan extraños al mundo de la razón como lo sería un motivo musical.

Como diría Blanchot, todo ahí está disfrazado de tiempo. Pues si él no hubiese rescatado esos momentos a través de la escritura, y no nos los hubiese transmitido como un secreto susurrado en voz baja se habrían perdido irremediablemente en el vacío del «tiempo perdido».

Trad. Rosario Ibañes. Incluye prefacio y nota sobre los textos

cuatro.ediciones, 2005

ISBN: 84-934176-1-0

Precio: 14 €

Edición: 2005

Referencia: 22

Nº páginas: 168

Más información:

En este momento es un libro inédito de ensayos de Proust que se ha unido a la feliz recuperación de su obra llevada a cabo en los últimos años. Escritos en fechas y circunstancias diferentes, todos sus capítulos ponen en evidencia la singular naturaleza de Proust: el tormento del deseo de saber, la insaciable avidez de conocimiento.

Críticas:

El País (Babelia), 31-12-2005
El País (Babelia), 21-1-2006