Jacques Derrida

Cosmopolitas de todos los países, ¡Un esfuerzo más!

Estas intensas páginas recogen una significativa conferencia que escribió Derrida para el Parlamento Internacional de los Escritores. Fue leída el 21 de marzo de 1996 en Estrasburgo, y ésta es su primera publicación.

Su texto reflexiona sobre la hospitalidad y el cosmopolitismo, sobre la iniciativa europea de crear ciudades-refugio como respuesta a la exclusión del otro, a la expulsión de inmigrantes y al auge del racismo que asolan a tantos países. Trazando un horizonte muy amplio, Derrida parte aquí tanto de documentos sobre la política actual del derecho al asilo —apoyado en informes internacionales— como de reflexiones de hondo calado como son el inagotable libro de Kant, Sobre la paz perpetua, o los escritos contemporáneos de Walter Benjamin (Para una crítica de la violencia) y de Hannah Arendt (Los orígenes del totalitarismo).

Los comentarios de Derrida a estas defensas sin condiciones de la hospitalidad ilustrada, a la presentación de una ética del asilo y de una práctica en verdad cosmopolita, por más difícil que todas ellas sean, son un ejemplo de la generosidad intelectual de un pensador discreto y de un escritor hondo, respetuoso con sus lectores de todos los países.

cuatro.ediciones, 1996; trad. Julián Mateo Ballorca (agotado)

ISBN: 84-921649-0-5

Precio: 6 €

Edición: 1996

Referencia: 1

Nº páginas: 64

Más información:

La maestría y la generosidad de Jacques Derrida (1930-2004) fueron reconocidas desde hace tiempo; y su obra es considerada como una de las aportaciones más importantes al pensamiento de los últimos años. Con su intempestiva presencia como autor en los sesenta, este escritor y filósofo llamó la atención una y otra vez por su originalidad y por su animación del panorama filosófico y político, tanto del europeo como del resto del mundo. De hecho, enseñante en la Escuela Normal Superior de París y profesor visitante en universidades americanas, Derrida fue invitado a dar cursos desde Rusia hasta los países africanos. No sólo fue conocido en España por sus seminarios, es que casi toda la obra derridiana se ha difundido en nuestro país, especialmente en los últimos años.

Esa forma suya de crítica cultural que lleva el rótulo «deconstrucción» no sólo se aplicaría a la discusión minuciosa de textos de la tradición filosófica, pues Derrida se ha centrado a menudo en la crítica literaria y psicoanalítica o en el análisis político-cultural, como ha sabido ponerlo de manifiesto en libros de gran vigor intelectual. Trabajos como Del derecho a la filosofía o como Políticas de la amistad, son ejemplos del empeño derridiano por estar atento al «clima europeo» actual, a las trampas y a los problemas más acuciantes del presente.

Y ello sucede con las páginas de Cosmopolitas de todos los países, una densa conferencia cuya primera publicación se hizo en una ciudad refugio de España.

Relacionado:
No escribo sin luz artificial, Jacques Derrida